Carta 6. 22.02.2016

Siento que voy a explotar. No puedo con tanto. ¿Para dónde correr? No sé.
Se abre el telón: todos se ríen.
Se cierra el telón: hablan de mí.
No es admiración, es pena.
Me estoy volviendo loca. Tengo miedo.
Perdón hijo...me estoy debilitando.
A veces siento que duermes conmigo y es hermoso pero muy triste.

Carta 5. 03.02.2016

Hoy me siento "mejor", pienso en vos y sonrío.  Te parecias a mí, que bonito. Pero más bonito hubiera sido ver el color de tus ojos. Imagino que te posas sobre la nube más cómoda y me observas. Quiero que estés orgulloso de mí.

Te amo.
Tuya, tu mami.

Carta 4. 13:52. 27.01.2016

-¿Pensas mucho en él?- Me preguntó mi amigo Migue. -Todo el tiempo, pienso mucho en él- fue mi respuesta.
Te pienso, te imagino, lloro, sonrío, lloro otra vez. Me duele. Hoy vi un vídeo en donde una mujer da testimonio y dice que los bebés están llenos de amor allá arriba. ¿Es verdad Elías? ¿Eres feliz allá arriba?

Carta 3. 21:06. 26.01.2016.

Quisiera agarrar tus manos y sentir tus deditos cálidos.
Quisiera que abras los ojos y así poder apreciar tu mirada.
Quisiera que me despiertes con tu llanto, no importa el horario.
Quisiera que sonrias para darme motivos para seguir.
Quisiera ponerte bonito y acostarte en tu cuna y no en un cajón, que duermas pero no para siempre.

Carta 2. 21:36 26.01.2016

Y quiero que vuelvas, y me des pataditas, y hacerme vomitar y levantarme temprano, y por las madrugadas querer hacer pis, y que te pongas en el lado derecho de mi vientre, que ya no pueda dormir boca abajo porque estás grandecito, y tener que reposar y no bañarme días, y hacer pis en chata, y ponerme suero, aburrirme en los hospitales, más medicamentos y toques, no importa, no importa cuanto me duela físicamente todo, quiero que estés porque contigo soy fuerte, porque con vos y por vos lucharía hasta tenerte en mis brazos vivo.

Te amo.
Tuya, tu mami.

Carta 1. 23:29. 29.02.2016

Ayer tu abuela me preguntó porqué duermo tanto. -¿Y qué quieres que me levante a hacer? -fue mi respuesta. ¿Sabes porqué duermo tanto, Elías? Porque quiero soñar contigo. Y porque cuando estoy somnolienta siento que duermes a mi lado, imaginarte se me hace más fácil. Últimamente te veo así: durmiendo de costado, ropita azul, con chupete, tranquilo, y yo beso tus manos y tu rostro, es tan suave tu piel y hueles lindo.
También tu abuela me preguntó si me molesta la luz del amanecer por las mañanas.  Le dije que no, porque no siento nada. Y es verdad. Pero odio despertar, los días son duros si no estás.
Hoy vino mi sobrina, tiene 8 años y tomó tu juguete y preguntó de quién es, tu abuelo dijo: -Es de mi nieto, deja eso ahí-. Yo no estaba, me hubiera alterado ver que alguien toca tu juguete. Con ese gesto de tu abuelo, puedo decirte Elías, que hasta para ese hombre tan frío como el hielo y tan duro como una roca, has ganado un espacio en su corazón.  Te dice nieto, y yo pensé que daría vuelta la página, que la arrancaria mejor dicho, y que por tu muerte el dejaría de tener un nieto. Y no es así, eso me conmueve. Tú ya sabías que él te amaba ¿verdad? , ¿sentiste sus mimos cuando estabas en mi panza?
Fuiste, y serás alguien muy importante en nuestra vida, en la de tus abuelos, en la de tu tío y en la mía.

Te amo.
Tuya, tu mami.